María Fernanda Gastélum Osorio tenía 31 años, era maestra, fotógrafa y esperaba a su bebé. Un hombre entró al lugar donde trabajaba y disparó directamente contra ella; médicos intentaron salvar a ambos, pero la violencia terminó con dos vidas.
Visión SinaloaFroilán Imperial Beltrán
Los Mochis, Sinaloa, 28 septiembre 2026.- La mañana apenas avanzaba cuando la violencia irrumpió en un establecimiento de la colonia Ampliación 12 de Octubre.
Dentro estaba María Fernanda Gastélum Osorio, una joven de 31 años, maestra de primaria y fotógrafa, con un embarazo avanzado y a pocas semanas de convertirse en madre.
Minutos después, cinco disparos habían cambiado para siempre la historia de una familia.
La Fiscalía General del Estado de Sinaloa estableció que un hombre ingresó al inmueble donde Fernanda trabajaba y abrió fuego directamente contra ella.
Recibió un impacto en el pecho, uno en un brazo y tres en la cabeza.
“Fue un ataque directo hacia ella”, confirmó la fiscal general de Sinaloa, Claudia Zulema Sánchez Kondo.
Un día que debía continuar con normalidad
Fernanda llevaba entre siete y ocho meses de embarazo, de acuerdo con los distintos reportes difundidos después del crimen.
Además de su trabajo como docente, desarrollaba su actividad como fotógrafa en el establecimiento donde finalmente fue atacada.
Nada en aquella mañana anticipaba que, en cuestión de minutos, su nombre pasaría de las aulas, la fotografía y los proyectos familiares a una carpeta de investigación por feminicidio.
Tras los disparos, su esposo llegó para auxiliarla y la trasladó por sus propios medios a un hospital privado de Los Mochis.
Fernanda todavía llegó con vida.
Una carrera desesperada por salvar a dos
En el hospital comenzó otra batalla.
La gravedad de las heridas obligó al personal médico a realizar una cesárea de emergencia con la esperanza de salvar al bebé que Fernanda llevaba en el vientre.
No fue posible.
La joven murió a consecuencia de las lesiones y su bebé tampoco sobrevivió.
El ataque había cobrado dos vidas: una madre que estaba próxima a conocer a su hijo y un bebé que no alcanzó a salir con vida del hospital.
La Fiscalía cambia la primera versión
Durante las primeras horas posteriores al crimen, algunos reportes periodísticos situaron la agresión cuando Fernanda llegaba a un domicilio.
Sin embargo, la Fiscalía aclaró después que el ataque ocurrió dentro del inmueble donde trabajaba como fotógrafa.
La fiscal Claudia Zulema Sánchez Kondo informó además que se trató de un solo agresor y que la investigación apunta, de manera preliminar, hacia un posible asunto de carácter personal.
Esa hipótesis, hasta ahora, permanece únicamente como línea de investigación y no constituye una conclusión sobre el móvil del crimen.
Otra información difundida por TVP señala que el atacante aparentemente habría ingresado haciéndose pasar por otra persona, circunstancia que también forma parte de las indagatorias.
El hombre que salió caminando
Las investigaciones cuentan con un elemento adicional.
Una cámara de videovigilancia de la zona captó imágenes relacionadas con la huida del presunto agresor.
En la grabación difundida públicamente se observa un vehículo Nissan que llega a las inmediaciones del estudio fotográfico y, minutos después, a un hombre alejándose del lugar.
La Fiscalía informó que ya tiene ubicada la unidad en la que habría viajado el atacante y que dispone de fotografías y videos que están siendo incorporados a la carpeta de investigación.
Hasta el momento de los reportes consultados no se había informado oficialmente sobre la detención del responsable.
Entre versiones y preguntas todavía sin respuesta
Después del crimen comenzaron a circular en redes sociales distintas narrativas sobre lo sucedido dentro del establecimiento.
Algunas cuestionan circunstancias previas a la agresión y mencionan supuestas irregularidades relacionadas con cámaras de seguridad y personas que habrían llegado preguntando por alguien más.
Hasta ahora, esos señalamientos no han sido confirmados públicamente por la Fiscalía y forman parte de versiones que deberán ser verificadas mediante testimonios, videograbaciones, peritajes y otras pruebas.
La propietaria del establecimiento difundió posteriormente un comunicado en el que aseguró que no estaba presente cuando ocurrió el ataque y señaló que se encuentra colaborando con las autoridades.
También pidió evitar la propagación de rumores.
“Queremos que se haga justicia”
En medio de esas versiones, la familia de Fernanda ha pedido que el centro de la investigación permanezca donde corresponde: en encontrar al responsable y esclarecer el crimen.
Su madre solicitó públicamente justicia y pidió que las autoridades sigan todas las líneas de investigación antes de divulgar conclusiones.
“Queremos que se haga justicia por el asesinato de mi hija”, expresó.
Su hermana también pidió evitar especulaciones que puedan lastimar todavía más a la familia.
Recordó que Fernanda y sus familiares son personas trabajadoras y reclamó que cualquier información sólida obtenida por la Fiscalía sea comunicada primero a quienes hoy enfrentan la pérdida.
Un feminicidio bajo investigación
La Fiscalía General del Estado registró formalmente la muerte de Fernanda como feminicidio.
Ahora deberá establecer por qué fue elegida como blanco, quién ordenó o ejecutó la agresión, cómo llegó el atacante hasta ella y qué ocurrió exactamente durante los minutos previos a los disparos.
Las fotografías, los videos, el vehículo localizado, los testimonios y las evidencias recuperadas en el lugar serán piezas centrales para reconstruir esos minutos.
En Los Mochis quedó una familia esperando respuestas.
Fernanda estaba a semanas de convertirse en madre. El lunes 28 de septiembre salió a cumplir con su jornada cotidiana y terminó víctima de un ataque directo que también arrebató la vida de su bebé.
Ahora la exigencia es concreta: que las versiones cedan su lugar a las pruebas y que las pruebas conduzcan al responsable ante la justicia.
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